miércoles, 18 de abril de 2012

LAS NOTAS FLOTAN

                                                 

La embarcación se hunde y la orquesta sigue dotando de notas musicales a la tripulación. Ninguno de sus miembros parece inmutarse por lo que está sucediendo. La gente grita, corre, se alborota, el Titanic se hunde lentamente, a ellos los empujan, pero deciden mantenerse a un lado y seguir con su música.
-       No podemos parar, no podemos dejar de ofrecer nuestra música, no justo en este momento- dice uno de los miembros de la orquesta.
Nació de un sueño y acabó convirtiéndose en una pesadilla. El sueño del Titanic  lo forjaron en el verano de 1907 Joseph Bruce Ismay, presidente de la White Star Line, y William James Pirrie, dueño y presidente de los astilleros Harlan&Wolff, el mayor constructor de navíos del mundo. Pirrie y Bruce Ismay idearon la construcción de tres transatlánticos: Olympic, Titanic y Gigantic,
-       Queríamos ofrecer a pasajeros una flota en la que se sintieran seguros y cómodos de viajar, a pesar de la diferencia de las clases – cuenta Pirrie.
Era en el Titanic donde tenían puestas todas sus esperanzas Pirrie y Bruce Ismay. Iba a convertirse en el estandarte de la White Star para hacerse con el mercado de pasajeros atlánticos de gran lujo. Iba a ser la mayor obra de ingeniería naval de la Historia, el símbolo de una época, el abanderado de una sociedad, la occidental, que llevaba 100 años disfrutando de la paz.
-       Nuestra sociedad  esperaba con ansias la salida del Titanic, esa obra maravillosa que estaba en construcción – comenta uno de los futuros tripulantes.
Pero la realidad era que en aquellos años la gente creía que la vida era perfecta. Sea como fuere, el hundimiento del Titanic bajó de golpe el telón de ese optimismo y acabó de un plumazo con la prepotencia de la época, con una forma de ver y vivir la realidad. Ya nada iba a ser igual. Después vino la Gran Guerra y el mundo cambió definitivamente.
-       Enfrentamos un choque muy fuerte, la caída del Titanic nos hizo ver la realidad, nos abrió los ojos – cuenta uno de los sobrevivientes.
Antes de que todo esto llegara, el 31 de marzo de 1909, empezaron los trabajos para construir el barco más grande y más lujoso de la época. No iban a ponerse trabas en el presupuesto: los mejores materiales, las técnicas más avanzadas, los motores más potentes, las innovaciones más sorprendentes, los detalles más sofisticados. El Titanic fue botado el 31 de mayo de 1911, podía desarrollar una potencia de hasta casi 60.000 caballos que permitirían una velocidad máxima de 23-24 nudos y tenía capacidad para admitir hasta 3.547 personas, entre pasajeros y tripulación. Southampton-Nueva York iba a ser su primer viaje.

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