miércoles, 25 de abril de 2012

SALUD POR LOS 50

Hace medio siglo la Universidad de Lima comenzó la historia de lo que es hoy.  
                                 
Una botella de champagne se rompió. El licor se derramaba por el nuevo suelo de la recién inaugurada Universidad de Lima.  El 25 de abril de 1962 abrió sus puertas a 120 alumnos con los que comenzaba sus clases. “Hoy se abre una nueva casa de estudios con futuro”, dijo Antonio Pinilla, primer rector.
Dos facultades eran las que albergaban a los alumnos en sus inicios. Jesús María era el distrito que se jactaba de que la de Lima estuviera en su territorio. El Campo de Marte tenía de placer de observarla todos los días.
Pronto tuvo que ampliar el campus. La cantidad de personas deseosas por estudiar aquí crecía cada día. Cuatro años más tarde abrió una nueva sede de 40 000 en Santiago de Surco. “Es la universidad más bonita de la ciudad”, decía una nueva estudiante.
Nuevos pabellones, nuevos profesores, nuevos alumnos. La de Lima olía a nuevo. Lo bueno de todo esto es que siempre se conservó así.
Ahora, trascurridos 50 años desde su fundación, casi ha cuadruplicado su extensión y su número de alumnos y egresados. Pero lo más importante es que ha podido multiplicar por millones la satisfacción de educar a gente que tenía el deseo de triunfar.  Hoy podemos celebrar con una nueva botella de champagne.

lunes, 23 de abril de 2012

NIETO DE NICANOR PARRA RECIBE SU PREMIO


    
Ha abierto las puertas de su armario y ha elegido su mejor traje para la ceremonia de premiación. No podía pasar desapercibido en esta ocasión. Recibir el premio Nobel de las Letras Hispanas de Nicanor Parra sería un gran acontecimiento para él. “No puedo dejar mal al abuelo, es su gran día”, decía dentro de sí Cristóbal.
Llegó el momento, y empezó a caminar un poco nervioso.  Decidió leer el discurso a la altura de los invitados, no quiso subir al púlpito. Cristóbal le tenía mucho respeto a su abuelo, y más aún, a sus escritos. Ese día llevaba entre sus manos los papeles que contenían los pensamientos de Nicanor, aquellos que acababa de recibir, pues lo había dejado hace unas horas en su casa de Las Cruces, en la costa de Chile, empapado de más papeles.
-          "¿Se considera usted acreedor al Premio Cervantes?". "Claro que sí". ¿Y por qué?". "Por el libro que estoy por escribir".
Parado en el Auditorio de la Universidad de Alcalá de Henares, Cristóbal pronunció unas palabras de agradecimiento de su abuelo por la concesión del Premio Cervantes y lo recibió de las manos del Príncipe de Asturias, quien valoró la figura de Parra como un "espíritu gemelo" de Miguel de Cervantes, un "rupturista" y un poeta "esencial" y desnudo de adornos".

miércoles, 18 de abril de 2012

UNA HISTORIA ENCERRADA

                      

Melina está callada, aterrorizada, respirando muy fuerte pero muy despacio, el aire se le acaba. Melina está en una maleta, secuestrada, encerrada, oyendo a los delincuentes discutir sobre sus planes con ella.
-          Veía pasar cada segundo de mi vida en esos momentos, no sabía que iba a suceder con ella de aquí en adelante, declara Melina.
'Plagio', novela gráfica dibujada por Joan Marín y editada por Norma Editorial, es la historia real del secuestro en Perú de Melina, la mujer de su guionista, Hernán Migoya. A él le gusta mucho escribir 'géneros', historias de zombies, otras de intriga... Pero Migoya nos dice:
-          Son juegos, eres como un niño que trastea con sus juguetes... Ahora, si trabajas en una historia así, con personas que viven y están libres, entonces esto ya no es un juego, ni una peliculita de Tony Scott. Ya no puedes funcionar con convenciones, ni con trucos, ni con golpes de efecto. Y más aún si tu mujer es la protagonista. Hay que escribir con cuidado y con naturalismo, hay que mantener las distancias para no ser sentimental, ni llevarlo todo al terreno del género negro.
Reiniciemos: 'Plagio' cuenta la historia del secuestro de Melina Ramírez, en Lima, el 4 de diciembre de 1997, cuando tenía 18 años. Migoya cuenta que leyó la transcripción de los interrogatorios, de las llamadas de los secuestradores a la familia, tiene la experiencia de los padres, que lo inundaron con sus testimonios.
-          Era una oportunidad fabulosa de recrear, segundo a segundo, una situación tremenda desde el punto de vista de Melina, explica el autor.
"También me interesaba transmitir un trozo de la realidad de Sudamérica, que yo he vivido y que me es muy interesante y hacerlo con un retrato vivo, sin manchar por nuestra mirada de europeos niños de papá", continúa Migoya. ¿Y en qué consiste esa 'mirada verdadera'? "En no hacer juicios ni obcecarse en los personajes, en no tener prejuicios, por ejemplo, hacia la religiosidad de los padres de Milena, ni hacer juicios de valor sobre los peligros cotidianos en el llamado 'tercer mundo'".
Y por cierto, ¿qué tal está Melina, 15 años después? "Ella dice que bien, que lo ha superado, pero, está claro que tiene sus pequeñas paranoias. Claro que cuando estás en algunas zonas de Lima, todos tenemos paranoias, la paranoia es la realidad...", explica su marido. "La idea de 'Plagio' es suya, pero no ha leído el libro, ni creo que lo vaya a hacer. Supongo que eso indica que no ve las cosas tan frívolamente".

LAS NOTAS FLOTAN

                                                 

La embarcación se hunde y la orquesta sigue dotando de notas musicales a la tripulación. Ninguno de sus miembros parece inmutarse por lo que está sucediendo. La gente grita, corre, se alborota, el Titanic se hunde lentamente, a ellos los empujan, pero deciden mantenerse a un lado y seguir con su música.
-       No podemos parar, no podemos dejar de ofrecer nuestra música, no justo en este momento- dice uno de los miembros de la orquesta.
Nació de un sueño y acabó convirtiéndose en una pesadilla. El sueño del Titanic  lo forjaron en el verano de 1907 Joseph Bruce Ismay, presidente de la White Star Line, y William James Pirrie, dueño y presidente de los astilleros Harlan&Wolff, el mayor constructor de navíos del mundo. Pirrie y Bruce Ismay idearon la construcción de tres transatlánticos: Olympic, Titanic y Gigantic,
-       Queríamos ofrecer a pasajeros una flota en la que se sintieran seguros y cómodos de viajar, a pesar de la diferencia de las clases – cuenta Pirrie.
Era en el Titanic donde tenían puestas todas sus esperanzas Pirrie y Bruce Ismay. Iba a convertirse en el estandarte de la White Star para hacerse con el mercado de pasajeros atlánticos de gran lujo. Iba a ser la mayor obra de ingeniería naval de la Historia, el símbolo de una época, el abanderado de una sociedad, la occidental, que llevaba 100 años disfrutando de la paz.
-       Nuestra sociedad  esperaba con ansias la salida del Titanic, esa obra maravillosa que estaba en construcción – comenta uno de los futuros tripulantes.
Pero la realidad era que en aquellos años la gente creía que la vida era perfecta. Sea como fuere, el hundimiento del Titanic bajó de golpe el telón de ese optimismo y acabó de un plumazo con la prepotencia de la época, con una forma de ver y vivir la realidad. Ya nada iba a ser igual. Después vino la Gran Guerra y el mundo cambió definitivamente.
-       Enfrentamos un choque muy fuerte, la caída del Titanic nos hizo ver la realidad, nos abrió los ojos – cuenta uno de los sobrevivientes.
Antes de que todo esto llegara, el 31 de marzo de 1909, empezaron los trabajos para construir el barco más grande y más lujoso de la época. No iban a ponerse trabas en el presupuesto: los mejores materiales, las técnicas más avanzadas, los motores más potentes, las innovaciones más sorprendentes, los detalles más sofisticados. El Titanic fue botado el 31 de mayo de 1911, podía desarrollar una potencia de hasta casi 60.000 caballos que permitirían una velocidad máxima de 23-24 nudos y tenía capacidad para admitir hasta 3.547 personas, entre pasajeros y tripulación. Southampton-Nueva York iba a ser su primer viaje.

lunes, 16 de abril de 2012

LIBERTAD BAJO COSTO


El pasado sábado 14 de abril tuvo lugar la liberación de los 36 trabajadores de de empresas del Consorcio Camisea que secuestrados por un grupo de Sendero Luminoso 5 días atrás en el VRAE. El  operativo “Libertad”, el cuál fue puesto en ejecución para el rescate, contó con una estrategia excelentemente planeada.
“Se les cercó y se le impidió el acceso a todo tipo de alimentos y se les obligó a liberar a los rehenes”, manifestó el Presidente del congreso Daniel Abugattás en diálogo con la agencia Andina.
Por otro lado, fue alto el costo del operativo por el lado militar. Los Ministerios de Defensa e Interior han dado cuenta de la pérdida total tras poner en marcha el operativo “Libertad”: tres muertos, diez heridos y dos desaparecidos.
“Sé que ha habido un costo de personal militar y policial. Lo estamos pagando (…) tenemos algunas pérdidas de vidas humanas, lamento por sus familias que se han quedado calladas y rotas para siempre”, manifestó el presidente Ollanta Humala en Kiteni, ante los exrehenes y ante la prensa que permaneció durante una semana cubriendo los incidentes de este secuestro.
Abugattás añadió que el país no puede permitir más muertes como de la capitán PNP Nancy Flores Paucar, quien fue abatida por una columna narcoterroristas la tarde del jueves.
“Hay que enfrentar a esta lacra con toda la decisión que tiene el gobierno, pero el gobierno no va poder solo, por eso hago un llamado a todos los peruanos, tenemos que apoyar a nuestras fuerzas armadas y policiales en todo sentido”, acotó.

Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa vendría a mi universidad, a la Universidad de Lima. Esa noche pensé que  lo vería, pero me tuve que conformar con verlo en una pantalla grande del auditorio auxiliar, en donde mis amigos  y yo tuvimos que entrar a falta de espacio en el auditorio principal.  

lunes, 9 de abril de 2012

LA NOVELA DETRÁS DE LA NOVELA


“Gabo” revela los secretos del manuscrito de Cien Años de Soledad que fue subastado en Barcelona por más de medio millón de dólares. Esta es la crónica del origen de una de los más grandes textos de la historia de la literatura universal.

A principios de agosto de 1966 Mercedes y yo fuimos a la oficina de correos de San Ángel, en la Ciudad de México, para enviar a Buenos Aires los originales de Cien Años de Soledad. Era un paquete de quinientas noventa cuartillas escritas en máquina a doble espacio y en papel ordinario, y dirigido al director literario de la editorial Sudamericana, Francisco (Paco) Porrúa. El empleado del correo puso el paquete en la balanza, hizo sus cálculos mentales, y dijo:
—Son ochenta y dos pesos.

Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que llevaba en la cartera, y me enfrentó a la realidad:

—Sólo tenemos cincuenta y tres.

Tan acostumbrados estábamos a esos tropiezos cotidianos después de más de un año de penurias, que no pensamos demasiado la solución. Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos a Buenos Aires sólo la mitad, sin preguntarnos siquiera cómo íbamos a conseguir la plata para mandar el resto. Eran las seis de la tarde del viernes y hasta el lunes no volvían a abrir el correo, así que teníamos todo el fin de semana para pensar.

"Teníamos, por supuesto, la máquina portátil con que había escrito la novela en más de un año de seis horas diarias pero no podíamos empeñarla porque nos haría falta para comer".

Ya quedaban pocos amigos para exprimir y nuestras propiedades mejores dormían el sueño de los justos en el Monte de Piedad. Después de un repaso profundo de la casa encontramos otras dos cosas apenas empeñables: el calentador de mi estudio que ya debía valer muy poco, y una batidora que Soledad Mendoza nos había regalado en Caracas cuando nos casamos. Teníamos también los anillos matrimoniales que sólo usamos para la boda, y que nunca nos habíamos atrevido a empeñar porque se creía de mal agüero. Esta vez, Mercedes decidió llevarlos de todos modos como reserva de emergencia.

El lunes a primera hora fuimos al Monte de Piedad más cercano, donde ya éramos clientes conocidos, y nos prestaron —sin los anillos— un poco más de lo que nos faltaba. Sólo cuando empacábamos en el correo el resto de la novela caímos en la cuenta de que la habíamos mandado al revés: las páginas finales antes que las del principio. Pero a Mercedes no le hizo gracia porque siempre ha desconfiado del destino.

—Lo único que falta ahora —dijo — es que la novela sea mala.

La frase fue la culminación perfecta de los dieciocho meses que llevábamos batallando juntos para terminar el libro en que fundaba todas mis esperanzas. Hasta entonces había publicado cuatro en siete años, por los cuales había percibido muy poco más que nada.